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No comer te puede estar engordando

No comer te puede estar engordando

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Seguramente muchas veces has intentado bajar de peso a costa de dejar de comer y no has obtenido los resultados que esperabas. ¿Por qué sucede esto? La lógica sería que, si una persona no come, adelgazaría. Lo cierto es que sucede todo lo contrario, y cuando hablamos de bajar de peso la lógica no siempre funciona.

Verás a continuación por qué se da este suceso y qué puedes hacer al respecto.

El gasto energético

Sabrás que necesitas de la energía para vivir, pues, los seres humanos somos grandes transformadores de energía. Incorporas energía a través de los alimentos que consumes y la gastas en cada actividad que realizas, desde la más “pequeña” como pensar hasta la más intensa como correr. De este equilibrio energético dependerá que el peso suba, baje o se mantenga. Es decir, si consumes más energía de la que gastas tu peso subirá, si gastas más de lo que consumes tu peso tenderá a disminuir y, si lo que gastas es lo mismo que lo que consumes, el peso permanecerá estable.

Muchas personas creen que la energía solo se gasta con la actividad física, pero existe algo llamado gasta metabólico en reposo, que hace referencia a la energía necesaria para mantener las funciones vitales. Sí, respirar implica un gasto de energía, lo mismo que pensar, mantener la cabeza erguida, hablar y mucho más. De hecho, este es el componente más importante del gasto energético total, puesto que representa entre el 60 y el 70% de la energía gastada.

El gasto metabólico en reposo es un componente clave para explicar por qué si no comes engordas. Verás, el organismo es muy inteligente y regula el hambre y la saciedad a fin de mantener el equilibrio energético. Cuando una persona sube de peso, el organismo lo toma como un nuevo equilibrio (patológico, pero equilibrio, en fin) y lo defenderá con uñas y dientes. Es decir, hará todo lo posible para que la persona no pueda bajar de peso y pierda el equilibrio logrado. Aquí es cuando perder peso se vuelve difícil, y puedes caer en el error de hacer dietas de muy bajas calorías. Pero, contrariamente a bajar de peso, este se mantiene o, incluso, aumenta. La única manera de poder bajar de peso “engañando” al cerebro es comer, poco, pero comer.

¿Cuáles son los otros componentes del gasto energético?

El gasto energético por el movimiento es otro de los componentes del gasto energético, y representa aproximadamente un 20% del total. Es la energía que gastas en hacer actividad física estructurada (por ejemplo, si asistes a una clase de funcional) y la actividad física cotidiana (por ejemplo, ir caminando a comprar tus alimentos).

El otro componente es lo que se conoce como TID (termogénesis inducida por la dieta) y representa el 10% del total. ¿Qué es esto? Es la energía que gasta tu cuerpo en digerir los alimentos que te llevas a la boca. De los 3 macronutrientes principales (carbohidratos, proteínas y grasas), son las proteínas las que más gasto energético demandan al organismo, por eso son nutrientes beneficiosos a la hora de bajar de peso.

¿Cómo funciona el gen ahorrador?

En el complejo mecanismo regulador del peso entra el juego otro factor, además del gasto metabólico en reposo, que es el gen ahorrador, quien ha acompañado al ser humano desde sus orígenes. Antiguamente, el hombre no disponía de alimentos continuamente. Entonces, el gen ahorrador, se encargaba de “guardar” energía para los períodos de escasez, lo cual le permitió al hombre poder sobrevivir a los largos períodos de hambruna. 

Luego, el hombre descubrió el fuego, inventó las máquinas y la humanidad evolucionó a pasos agigantados, pero no así los genes. Hoy en día puedes pedir tu comida con solo coger el móvil, puedes hacer compras por internet y, excepto en algunos países, no hay escasez de alimentos. El hombre de la prehistoria, en cambio, cada vez que quería comer debía salir a cazar para conseguir su alimento. Este proceso llevó a que la humanidad, además de evolucionar, haya engordado tanto. 

¿Y qué pasa cuando quieres bajar de peso y dejas de comer? 

Lo mismo que ocurría con el hombre prehistórico, el organismo entra en modo ahorro. Debes saber que tu cuerpo no entiende de dietas. Si no comes, tu cerebro interpretará que no hay alimento entonces se encarga de atesorar energía, por si no puedes comer en mucho tiempo. ¿Cuál es el resultado? Subes de peso. 

Este es quizá uno de los errores más grandes que puedes cometer en tu afán de bajar de peso. Ahora que sabes que juega en contra, ¿seguirás haciéndolo? ¿O comenzarás a comer?

¿Qué puedes hacer al respecto?

Si quieres bajar de peso, lo ideal es consultar con un profesional que pueda realizar un plan de alimentación acorde a tus necesidades y acompañarlo de una rutina de ejercicio físico. Pero debes saber, independientemente de que hagas o no una consulta, que debes comer. La vieja escuela de la Nutrición, que indicaba planes de hambre, sumamente restrictivos está en extinción.

Las dietas muy bajas en calorías son utilizadas únicamente en casos extremos de obesidad y bajo un estricto control médico. No comer te está engordando, por eso es hora de que organices tus comidas, que realices al menos 4 ingestas diarias y, de ser necesario, 2 colaciones. De esta manera, tu metabolismo se mantendrá activo de manera constante y los resultados obtenidos serán a largo plazo.

¡Lo importante es comer balanceado para obtener la energía necesaria para sentirte bien! 

 




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